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Seguros y gestión de riesgos: el eslabón invisible que sostiene a las empresas familiares

La gestión de riesgos y los seguros permiten proteger el legado y la continuidad de las empresas familiares.

Las empresas familiares son, sin duda, el corazón del tejido empresarial en Perú. Generan empleo, sostienen economías regionales y representan el esfuerzo acumulado de generaciones que han apostado por construir algo propio. Sin embargo, de forma paradójica, muchas de estas empresas siguen expuestas a riesgos que podrían comprometer años (o incluso décadas) de trabajo.

Y no se trata únicamente de incendios, robos o accidentes. Cuando hablamos de riesgos en una empresa familiar, hablamos también de dependencia excesiva en una persona clave, conflictos sucesorios mal resueltos, contingencias laborales, responsabilidades civiles, interrupciones operativas y eventos inesperados que afectan tanto al patrimonio empresarial como al familiar.

El riesgo como decisión estratégica

En este contexto, la gestión de riesgos deja de ser un concepto técnico para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Aun así, sigue siendo uno de los temas más postergados en la agenda de muchas empresas familiares.

Contratar un seguro no es un gasto: es una herramienta de continuidad. Pero el error más común es pensar que el seguro, por sí solo, resuelve el problema. Sin una adecuada identificación, análisis y tratamiento de los riesgos, las pólizas terminan siendo simples reactivos financieros, activados cuando el daño ya está hecho, en lugar de verdaderos mecanismos de protección patrimonial.

Las empresas que trascienden planifican escenarios adversos

Las empresas familiares que logran trascender en el tiempo comparten una característica fundamental: planifican los escenarios adversos antes de que ocurran.

Se preguntan, por ejemplo:

  • ¿Qué sucede si el fundador falta inesperadamente?
  • ¿Qué impacto tendría un siniestro que detenga la operación?
  • ¿Cómo afectaría una demanda laboral relevante a la liquidez del negocio?
  • ¿Qué tan vulnerable es la empresa ante un evento externo que interrumpa su cadena de valor?

A partir de estas preguntas, estructuran programas de seguros coherentes, alineados a su realidad operativa, a su etapa de crecimiento y a la dinámica particular de la familia empresaria.

El rol clave del corredor de seguros

En este proceso, el rol del corredor de seguros es determinante. No como un simple intermediario comercial, sino como un asesor estratégico que entiende el negocio, la dinámica familiar y los riesgos propios del sector.

Un buen corredor no solo cotiza pólizas. Acompaña, cuestiona supuestos, propone soluciones y traduce el lenguaje técnico del riesgo en decisiones claras para el empresario. Ayuda a priorizar, a entender qué se debe asegurar, qué se puede mitigar y qué riesgos deben asumirse conscientemente.

Proteger la empresa es proteger el legado

En un entorno cada vez más volátil, con riesgos más complejos y márgenes más ajustados, proteger la empresa familiar es proteger su legado. La gestión de riesgos y los seguros no evitan que ocurran los problemas, pero sí marcan la diferencia entre una crisis controlable y una pérdida irreversible.

Porque, al final del día, las empresas familiares no solo aseguran activos. Aseguran historias, sueños y futuros.